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¿Carreteras Ecológicas?

La construcción de autovías mediante una mezcla de polvo de neumáticos reciclados con asfalto garantiza carreteras menos costosas, más resistentes y seguras

La nueva forma de construir carreteras y autopistas podría dar una respuesta inmediata a la incógnita de cómo reaprovechar los neumáticos que ya nadie utiliza. "En España se desechan unas 300.000 toneladas de neumáticos cada año. Tenemos un problema ambiental porque la normativa prohíbe echarlos a los vertederos"
"En España se desechan unas 300.000 toneladas de neumáticos cada año"
La solución pasa por añadir el polvo de caucho obtenido de los neumáticos reciclados en la mezcla del asfalto. Un proceso aparentemente sencillo que no justifica que la red viaria española cuente únicamente con 300 kilómetros de carreteras asfaltadas con este material reciclado de neumáticos en desuso (conocidos por las siglas NFU).
Aunque los primeros tramos se construyeron hace más de una década, es a partir de 2002 cuando se ha dado un mayor impulso a esta medida, según el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX). Por este motivo - y a pesar de los pocos kilómetros de carreteras construidas bajo esta fórmula- España se ha posicionado como uno de los países europeos punteros en el estudio de esta técnica.
Ventajas
La construcción y rehabilitación de muchos tramos de carretera a partir del polvo de caucho tiene importantes ventajas no sólo para el medio ambiente sino para los conductores. Aunque estos no perciban las bondades de este sistema de manera inmediata, son -en última instancia- quienes se benefician de una mayor seguridad de las vías ya que el asfalto ofrece una mayor adherencia. Por otro lado, se prevé una reducción indirecta de gastos en el pago de impuestos debido a una mayor resistencia de las carreteras.
"Las mezclas son menos susceptibles a las altas y bajas temperaturas y se ’fatigan’ menos que las carreteras convencionales", explica Tomás. El gerente de la ATEB aclara que la técnica no es una novedad en el mundo científico, pese a las pocas carreteras construidas de acuerdo a este método. Conviene recordar que las primeras pruebas, realizadas en los Estados Unidos, se remontan a los años 60 y es ahora, tras más de cuatro décadas de investigaciones, cuando se ha podido constatar que las carreteras que contienen caucho en su mezcla no sólo son una alternativa viable, sino que constituyen la solución a un problema medioambiental con el añadido de un aumento en la calidad de las autovías.
"Las mezclas son menos susceptibles a las altas y bajas temperaturas y se ’fatigan’ menos que las carreteras convencionales"
Otra de las ventajas de esta técnica, que supone añadir entre un 0,5% y un 2,0% de polvo de caucho reciclado al betún, es que no implica la utilización de nuevas máquinas o equipamientos. "El aprovechamiento sería de un neumático para cada siete metros cuadrados", especifica Ramón Tomás, de la ATEB. "De hecho, las empresas pavimentadotas podrían utilizar su infraestructura actual para asfaltar las carreteras con el material modificado, de manera que no habría motivos para que esto se reflejase en los costes de los peajes", aclara.
Prejuicios
Una vez expuestas las ventajas de esta fórmula que tan bien se adecua a nuestras infraestructuras , ¿qué hace falta para que las carreteras modificadas se extiendan por todo el país? En estos momentos ?según aseguran desde la ATEB- se experimenta una cierta resistencia por parte de la Administración Pública a adoptar esta técnica debido a una lenta tramitación burocrática. No obstante, hay que tener presente que en breve los ministerios de Fomento y Medio Ambiente publicarán manuales de buena práctica sobre la utilización de neumáticos reciclados en las carreteras.
Dejando de lado las cuestiones "administrativas", otro factor a analizar es la opinión del conductor. Muchos entienden que circular por estas carreteras es un obstáculo, un punto de vista que se suele defender cuando la información que se tiene es incompleta, sin olvidar el rechazo generalizado que aún se da en la sociedad en la ante la utilización de muchos productos reciclados. "Si muchos consumidores no esconden sus dudas sobre la calidad de estos productos, es natural que reaccionen del mismo modo cuando se ven obligados a conducir sobre carreteras pavimentadas con mezclas de asfalto y neumáticos reaprovechados", justifica Tomás.
Para hacer frente a esta corriente de opinión negativa, el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) lidera el proyecto europeo Criosinter que promueve no sólo el desarrollo de mejores procesos de reciclado de neumáticos, sino también el cambio de percepción negativa que tienen muchos ciudadanos respecto a la reutilización de estos neumáticos. "Las personas suelen pensar en una calidad y resistencia inferiores y en una pérdida de funcionalidades", explica Zamora, investigador del IBV. Según su opinión, el uso de polvo de caucho en carreteras representa un ahorro a largo plazo, puesto que incrementa su vida útil debido a la mayor resistencia que proporciona el asfalto modificado.
Difundir un mensaje correcto dirigido a los consumidores -advierte Zamora- sería una de las soluciones para que se produjera un cambio de percepción sobre la utilización del caucho reciclado. Por este motivo, el investigador considera que la puesta en marcha de campañas publicitarias por parte de las autoridades, entre otras acciones, podría ser una solución a la hora de informar a los conductores sobre los beneficios de las carreteras producto del "reciclaje".
250 MILLONES DE NEUMÁTICOS USADOS EN OLVIDO
Según datos del IBV, la mayor cantidad de neumáticos usados queda olvidada en vertederos de residuos, representando una amenaza para la preservación del medio ambiente. Se estima que se acumulan cada año cerca de 250.000 millones de neumáticos usados en los países miembro de la Unión Europea (UE). La misma cantidad suministraría ahora el 45% de las necesidades de caucho virgen de toda Europa. Pese a ello, sólo el 24% de los neumáticos usados son reciclados, principalmente para la transformación en productos de precio reducido y de escasa demanda.
Se estima que se acumulan cada año cerca de 250.000 millones de neumáticos usados en los países miembro de la Unión Europea
Otra uso menos apto para la conservación del medio ambiente, aunque imprescindible para algunos sectores de la economía, es la quema de neumáticos en la alimentación de hornos industriales. Por eso la opinión de los expertos es unánime respecto a que los países de la UE no están aprovechando el potencial del que disponen. Así se explica el esfuerzo que están realizando las autoridades europeas para encontrar nuevas aplicaciones de alta demanda para el caucho, con el fin de que pueda competir con el caucho reciclado, como el proyecto Criosinter.

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